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De alguna
manera, el lugar es el proyecto.
El lugar es un
fragmento de historia, expresado por un conjunto de edificios
industriales vinculados sobre una calle propia.
Reconocido y
valorado por la Ciudad por su valor patrimonial.
Es un
testimonio del paso del tiempo, apreciable en la vejez de los
paramentos de ladrillo, los revoques derruidos, los sinuosos
adoquinados, los techos y canaletas donde crecen frondosos helechos,
la persistencia de la chimenea como símbolo de industrias de
otros tiempos, la oxidación implacable de los grandes silos
metálicos, la penumbra del espacio semicubierto, las sombras
arrojadas del atardecer sobre enormes espacios interiores.
Apreciable en
el silencio, la soledad, el polvillo y el aire enrarecido que
conforman su atmósfera.
La
arquitectura entonces debía recorrer un sinuoso camino, que
permitiera alojar las nuevas actividades, sin perder los valores
intrínsecos de ese yacimiento, pero a la vez recreándolos.
La ortodoxia
de la preservación impondría priorizar la
condición histórica de cada uno de los edificios,
restaurándolos según sus características
originales. Lejos de situarse en esta posición, la obra se
propone poner en valor las antiguas construcciones, mas
asignándoles un nuevo protagonismo como partes de un conjunto
edilicio y urbano.
Las dos nuevas
construcciones se colocan como vínculo de las existentes,
haciendo contacto con la sola acción del vidrio incrustado en
los viejos muros.
Asimilándose
en la elección de los materiales a los propios del lugar,
pero introduciendo nuevas técnicas de utilización de
los mismos, que permiten dejar huella de la contemporaneidad de la intervención.
Así, la
arquitectura pasa...
Desparramando
una plataforma de hormigón que junta las viejas casas con la
nueva construcción destinada al área de comidas.
Este nuevo
edificio se relaciona en sus formas y proporciones, con la
arquitectura racionalista del sector más moderno.
El mismo es
pintado de blanco y apoyado en un piso blanco que emerge del
interior, constituyéndose en una cabecera del conjunto.
Su
relación con la nave que se encuentra a continuación,
se resuelve con una neutra caja de vidrio, que permite apreciar el
enlace de disímiles arquitecturas.
El patio de la
chimenea se limpia de construcciones carentes de valor, para dejarla
exenta. La cubierta de chapa de la nave semicubierta frente a la
chimenea y los silos, abre una gran ventana en el techo, que permite
apreciar estos elementos desde el interior del conjunto en su total dimensión.
La calle
adoquinada comienza a convivir con un piso de hormigón que se
presenta como una extensión de las nuevas intervenciones,
mientras las viejas vías recorren ambos materiales.
El ladrillo
predominante se recupera eternamente, manteniendo el carácter
del conjunto...
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