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Un
hotel en Atacama
Germán
del Sol Guzmán, Arq.
Proyecto
ganador en la XII Bienal de Arquitectura de Quito, BAQ/2000
La arquitectura
del hotel hace posible que las visitas experimenten la vida natural y
cultural de Atacama, tal como es, y se dispersen y se pierdan en su
vastedad, sin ocuparse de cumplir tareas o metas.
Con el hotel se
funda un pueblo nuevo, lejos del pueblo colonial, y de las vecindades
del oasis de San Pedro. Se trata de hacer presente el pasado, sin
confundirse con él, y de seguir la tradición
precolombina de construir pueblos con edificios aislados formando
grandes plazas, sin usar calles.
El
interior en penumbra descansa de la dura vida a la interperie, e
invita a demorar y a quedarse, en la dignidad generosa de un palacio.
Objetos
de culturas remotas muestran la belleza inefable de las cosas que se
reciben alegremente como son, como la vejez de una persona notable.
En la arquitectura
del hotel están presentes, la levedad de las construcciones
precarias que perduran sin pretenderlo; o la gracia de las ruinas que
cada uno interpreta con imaginación; o la línea
imprecisa de los muros que encierran gentilmente el espacio,
temblores, sin recurrir a certezas prestadas....
Caballerizas
en Atacama
Las caballerizas
están abiertas a corredores sombreados dispuestos alrededor de
una gran plaza irregular, a cierta distancia del hotel en Atacama.
Muros
zigzagueantes encierran la plaza creando una secuencia que vibra con
la luz y con las sombras. Muros que no decaen con el tiempo porque
mejoran con el polvo y la arena, que vienen cada tarde con el viento.
La cubierta de
hormigón dá cuerpo y unidad a los muros vacilantes,
mientras rayos de sol penetran por pequeñas perforaciones
vidriadas de la losa, y se reflejan en los muros y en los pisos.
La sombra fresca y
luminosa de los enrejados de madera, y largas fuentes de agua,
temperan el ambiente de la plaza, y hacen sentir la vida fecunda del
lugar. 
Trama Arquitectura
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