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Renzo
Piano, "he construido una gran fábrica"
El
día 21 de Abril, luego de 10 años de haber sido
concebida, abrió sus puertas la más grande estructura
europea dedicada a la música, obra del afamado arquitecto
Renzo Piano.
Las últimas
criaturas de Renzo Piano se yerguen como escarabajos gigantes en un
espacio inhóspito de la periferia romana. Son tres caparazones
de plomo, tres auditorios de nueva planta cuyo aspecto
prehistórico delimita monumentalmente el llamado Parque de la
música. Los trabajos tenían que haber finalizado hace
tres años, pero el intervencionismo político y los
problemas burocráticos han demorado la fecha de
inauguración hasta el pasado domingo, fecha en la que
estuvodisponible la primera de las tres salas de concierto. Mientras
tanto, Renzo Piano (Génova, 1937), camina entre las obras, las
grúas y los operarios con aspecto sonriente y actitud
paternalista.«Tengo la sensación de haber construido una
gran fábrica», sentencia.
¿Una fábrica?
Lo
llaman el parque de la música, pero yo prefiero llamarlo la
fábrica, en el sentido de que este complejo urbanístico,
más allá de los tres auditorios, engloba varios
espacios donde la música desempeña un papel productivo:
salas de ensayo, de grabación, de fabricación... De
esta manera, se conjuga el aspecto sacro de la música
escucharla con el aspecto profano producirla, consumirla, convertirla
en una excusa de la vida social . No hay que extrañarse de
estos aspectos materiales. Yo mismo soy un artesano.
Ocho años
de su vida han transcurrido aquí dentro.
Hemos
tenido enormes dificultades burocráticas,
administrativas.Tanto, que llegaron a prohibirme el uso de la madera
en la construcción del auditorio. Tuve que explicarles que un
violín no puede construirse con cemento armado ni con acero.
Sí, han sido ocho años de sufrimiento, de
tensión, de incertidumbre, pero he olvidado todas las fatigas,
todos los enfados. Entre otras razones porque éste es un
proyecto urbanístico muy especial que pretende devolver la
vida a una parte de la ciudad que estaba muerta. Igual que
sucedió en el Centro Pompidou de París. Una cosa es
construir un edificio y otra, conseguir el pequeño milagro del
urbanismo. Es decir, que las construcciones se conviertan en una
fuente de vida social, en un espacio donde la sociedad se reconozca....
El Mundo
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