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Denominación
de la obra: Clínica de Ojos
Ubicación:
Italia 818 / Rosario / Pcia. de Santa Fe
Fecha de
realización: 1998.
Proyecto y Dirección:
Juan
Andrés Villalba, Arquitecto
Colaboradores:
Florencia
Villalba, arquitecta.
Enrique Pinardi.
Diego Lucca.
Mariano Medina
FACHADA CARTEL
La Clínica
de Ojos, nos solicitó transformar en consultorios y
áreas de tratamientos especiales, dos locales comerciales
ubicados en la planta baja de un pequeño edificio de rentas
lindero a la actual sede.
El instituto
debía crecer para incorporar nuevas funciones, innovar en su
organización y consolidar su imagen corporativa.
Propusimos la
integración al edificio de la sede principal que articula la
esquina utilizando ciertos rasgos y materiales que nos permitieran en
oposición a lo existente, conformar la fachada.
Debíamos
posicionar la puerta de acceso a la clínica, permitir una
gradual penetración de luz al espacio público y a los
consultorios y establecer una clara relación interior /
exterior. Integramos también al proyecto el ingreso a las dos
plantas de vivienda, lo que nos posibilitó completar la
fachada dando mayor síntesis a la intervención. Un
nuevo lenguaje y una nueva tecnología fueron utilizados para
prolongar el basamento del edificio de esquina y para establecer una
fuerte imagen institucional.
Toda la
construcción fue realizada en seco. En el interior tanto las
nuevas paredes, como el forrado de las existentes y los cielorrasos
se realizaron con paneles de roca de yeso montados sobre estructuras
de chapa galvanizada.
La totalidad de
paredes y cielorrasos se pintaron de blanco excepto el plano que
respalda la puerta de ingreso que contrasta con un color amarillo
maíz. El piso vinílico de color gris se colocó
sobre el solado existente.
La
iluminación se destaca por la sencillez de los artefactos, su
aparición descarnada y la linealidad de su trazado.
Tuvimos la
oportunidad de establecer con el pequeño proyecto, una
crítica a la excesiva proliferación de carteles en la
vía pública, máscara de variados colores y
tamaños que compiten por ser vistos, sin normativa,
temporales, contaminantes, en general a destiempo de las
intervenciones arquitectónicas, ocultándolas, transgrediéndolas.
Por ello la
fachada conceptualmente fue pensada como cartel, laminar, luminosa,
trasparente, traslúcida y opaca, cambiante según las
horas y los días, filtro para ver desde afuera y desde
adentro, Verla en el taller, en el suelo, prearmada, de tan solo 5cm
de espesor y con una superficie de 30m2 (10x3) resultó
sorprendente. Era un cartel listo para trasladarse y ser montado.
Panel de aluminio
/ polietileno rígido / aluminio, marcos de aluminio anodizado,
DVH transparentes y esmerilados, todo en un plano sin resaltos,
sólo el encuentro de los materiales.
Sutilmente calamos
en el plano el logotipo del instituto, acentuando el carácter
de cartel que asumía la fachada.
Positivo /
negativo, día / noche, entrada de luz durante el día o
fuga de luz por la noche, el cartel se encendió.
Sin darnos cuenta
nos había influenciado Venturi ("Learning from Las Vegas").
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