Primeras casas bioclimáticas en el sur, para pobladores rurales

Una arquitectura para aprovechar las fuentes energéticas naturales.

En un paraje de Chubut, con temperaturas constantes bajo cero en invierno, se construyen viviendas en las que el sol funciona como estufa, cocina y calefón. Un molino eólico permite desterrar las velas.

La familia Martín está a punto de pasar del siglo XIX al siglo XXI. El puente será el mismo sol que reseca las matas que alimentan a sus ovejas y chivas, y el mismo viento que arranca paladas de tierra al desierto patagónico. Entonces se mudarán de su rancho oscuro y helado, a la casa bioclimática que ellos mismos construyeron, con la ayuda de sus vecinos.

Rancho y casa están en el mismo pago: el paraje Fofo Cahuel, a 18 kilómetros de Cushamen, un pueblo de 600 habitantes en el noroeste de Chubut. Y es apenas el prototipo de un ambicioso programa multidisciplinario, iniciado por el Instituto Provincial de la Vivienda para mejorar la calidad de vida de los pobladores rurales dispersos. En los próximos seis meses se pondrán en marcha 33 viviendas, de las que diez estarán terminadas en mayo.

"La base de la arquitectura bioclimática es la conservación energética", explica Edgardo Mele. Junto con la arquitecta Liliana de Benito diseñaron el prototipo, a partir de las necesidades expresadas por los futuros habitantes.

En una zona donde llueve 178 milímetros al año, el sol resulta el único combustible accesible para contrarrestar el bajo cero constante del invierno. En una vivienda con orientación adecuada, funciona como estufa, cocina y calefón. La ventilación cruzada y las chimeneas solares refrescan las tardes de verano. Y un molino eólico permite desterrar las velas y el farol a querosén. "Lo único que nos falta es producir biogás en el pozo ciego, para cocinar", anticipa Mele.

"Empezaron por lo que siempre quisimos tener. Gobierno que pasaba, le pedíamos la luz y el agua; el agua que bebemos, y para las plantas que queremos tener. Además, esta casa trae incorporadas cosas que no podíamos lograr, como carretilla, herramientas y pala. Y si no tenemos buena luz, no podemos armar artesanía", explica Mario Martín.

Ha estado desde el primer momento moldeando los ladrillos de sus vecinos, y en pocos días ellos comenzarán a devolverle el favor (ver Todos...). "Pedíamos a Dios que nos tocara un día sin viento para poder trabajar, aunque sea una hora. Mientras no me pase nada, yo voy a seguir".

Olga, cuyo marido quedó ciego, no puede creer que dentro de pocos meses dejará de sacar agua del pozo —20 litros a puro pulso— y abrirá canillas. Que se bañará con agua tibia dentro de la casa, y no en una letrina. "Mi hijo va a la escuela, y lo que más le gusta es el baño", confiesa Mario. Fátima, su esposa, se entusiasma con el invernáculo junto a la cocina: "Ahora tenemos toda la comodidad para sacar la lechuga".

Clara, luminosa, con ventanas vidriadas, amplia: no se parece en nada a los ranchos de los paisanos. "Al principio nos asustamos al ver la forma que iba a tener la casa —confiesa Olga—. Pero era sólo cuestión de animarse, de hacer un esfuerzo y ponerse a aprender". Cocina, comedor y estar conforman un solo espacio de unos 28 metros cuadrados, concebido a partir de las costumbres de los paisanos. Olegario Huenchullán no lo duda: "Me voy a sentir cómodo, con los cinco chicos que tengo".

En La Rinconada, a 40 kilómetros al sudeste de Cushamen, Saturnino Tracamán anda por las primeras hiladas. "Empezamos a cortar ladrillos en marzo, y en abril ya no pudimos hacer nada. En invierno, la nieve nos dejó aislados: el año pasado nos quedamos casi sin vicio", cuenta, refiriéndose a las provisiones.

En diciembre todavía caen heladas, pero Saturnino aprovecha la larga luz austral y trabaja de 7 a 21. "Va a ser toda una nueva vida", imagina. Lejos de allí, en Fofo Cahuel, Mario pone el mismo empeño: "Sabemos que estamos haciendo las cosas bien, y nos dan ganas de terminarlas".

Con monitoreo universitario

El programa de viviendas bioclimáticas para los campesinos del noroeste de Chubut tiene un enfoque multidisciplinario. Una geógrafa y licenciados en ciencias políticas abordan el ordenamiento territorial. Dos pedagogas sociales, la transferencia de conocimientos. La Corporación de Fomento (provincial) realiza las perforaciones para el agua.

El Centro Regional de Energía Eólica investiga sobre energías renovables. Los médicos aconsejan sobre las condiciones sanitarias. Los ingenieros agrónomos del Programa Social Agropecuario (nacional) y del INTA asesoran sobre los invernáculos y las cubiertas para las majadas.

Las primeras casas tendrán sensores de temperatura y humedad, y serán monitoreadas durante dos años por las universidades nacionales de Salta y de Tucumán. Se espera crear en Cushamen un centro dedicado a la arquitectura bioclimática, y hasta un barrio solar para alojar a quienes vayan a aprender de la experiencia.

Todos construyen las casas de todos

Hombres, mujeres y chicos bajan de la camioneta y, con el paso lento de la maravilla, se encaminan hacia la casa de los Martín. "Vivimos en un ranchito pobre, que está que se cae", cuentan Sara Morales y Crescencio Mele. Siete personas en dos piezas y con letrina afuera.

Forman la avanzada de siete familias del paraje Costa de Ñorquinco, a 10 kilómetros al norte de Cushamen, y han venido para que el dueño de casa les enseñe a fabricar los ladrillos de suelo cemento (nueve partes de tierra y una de cemento). Es una técnica sencilla, económica y eficaz, la primera de las muchas que aprenderán construyendo sus propias casas.

El programa de viviendas bioclimáticas tiene componentes y objetivos que trascienden el techo y las paredes. Se conforman grupos de tres a cinco familias —todos construyen las casas de todos—, con lo que se busca fortalecer la organización social.

En cada obra los guía un albañil capacitador, lo que les brinda un entrenamiento que los preparará para conseguir trabajo, en una zona donde no hay escuelas de oficios. El programa del Instituto Provincial de Vivienda prevé asesoramiento para que organicen una cooperativa de construcción.

Fuente: Sibila Camps. CUSHAMEN. CHUBUT.


Basada en el concepto de economía en la calidad y bajo mantenimiento e incorporando el uso de energías renovables, la vivienda proporciona al poblador rural mejores condiciones de vida. Consta de hasta tres dormitorios, baño, cocina-estar-comedor, galerías e invernáculo.

Descripción
Esta vivienda se adecua a las necesidades del poblador rural; incorpora el uso de energías renovables, permite el desarrollo de la vida familiar en condiciones dignas y basa el concepto de economía en la calidad y bajo mantenimiento.



El edificio está diseñado para vivienda unifamiliar de una planta con 1, 2 ó 3 dormitorios, baño, cocina-estar-comedor, galería de invierno y verano e invernáculo adosado a la vivienda. Consta de una planta, de hasta 95 m2, con orientación norte para lograr la mayor captación y colección posible de radiación, doble acceso y galerías (verano-invierno); incorpora al desarrollo funcional de la vivienda un invernáculo de 8 m2 para la producción de alimentos. Si bien no es una vivienda solar, realiza un aprovechamiento solar pasivo. Los muros tienen 0,30 m de espesor en el exterior y 0,15 m en el interior y están fabricados con ladrillos macizos de suelo cemento de 11 x 15 x 30 cm, fabricados in situ. Los pisos y revestimientos son de piedra laja. Los cielorrasos de machimbre, nylon de 200 micrones, arena volcánica y adobe de 12 cm de espesor; la cubierta es de chapa de zinc, sobre estructura de madera y aislamiento de lana de vidrio de 50 mm.

La alta inercia térmica de la envolvente amortigua las variaciones diarias de los parámetros climáticos, y permite conservar el calor ante las variaciones existentes. Las habitaciones poseen chimeneas solares fabricadas con caños de PVC, de 4 pulgadas, pintados de negro y que poseen una tapa que se abre o se cierra según las necesidades de disipación de calor. Para la cocción de alimentos cuenta con un horno solar construido en acero inoxidable, con aislamiento de 10 mm de lana de vidrio, doble vidrio, sobre la pared norte, y una cocina solar (concentrador parabólico) móvil con seguimiento solar manual.

La calefacción es por ganancia directa de muros, colectores acumuladores y colectores de cubierta por aire. La acumulación de calor se logra en la mampostería en toda la envolvente, más las aislaciones de arena volcánica en cielorraso y piso, con lo que se logra una gran masa térmica. El muro exterior, que es colector acumulador, posee una cámara de aire de 10 cm de espesor formada por un cristal doble, pintado de marrón para captar más energía solar, y posee unas salientes que forman alvéolos cuya función es la de otorgarle mayor superficie a la pared, a fin de captar más energía y hacer más lento el ascenso del aire para acumular más calor. La radiación solar calienta el aire de la cámara, éste asciende e ingresa a la vivienda a través de rejillas superiores.

La cubierta colectora está emplazada en el techo; éste está constituido por una placa de policarbonato alveolar de 4 mm y chapa de zinc, pintada de color negro, para absorver más calor, formando una cámara de aire. Posee una inclinación de 27° respecto de la horizontal y cubre un área de 25 m2, incluyendo el invernáculo. El aire frío ingresa a la cámara de aire, la radiación solar lo calienta y se va desplazando hacia arriba hasta que ingresa a la casa. El refrescamiento, en verano, se logra abriendo las chimeneas solares para que el calor salga y con una buena ventilación cruzada generada a partir del ingreso de aire fresco al abrir rejillas ubicadas a la altura del suelo en la pared sur, para llegar al bienestar higrotérmico.

También pueden generarse, del lado sur, áreas arbustivas y con depósitos de agua para humidificar. La electricidad se obtiene a través de un generador eólico de 600 - 700 W que produce una corriente continua de 12 V que se complementa con una batería de 180 A. El agua caliente se consigue por medio de un colector comercial, con acumulador de agua en un tanque aislado de acero inoxidable de 300 litros de capacidad. A la energía auxiliar la provee una serpentina ubicada en la CEAR, que proporciona agua caliente a través de un sistema de bay pass cuando la demanda lo requiere.

Contexto de uso
El gobierno de la provincia de Chubut ha facilitado, por medio de la modalidad esfuerzo propio y ayuda mutua, la construcción de 15 viviendas para familias que habían perdido sus casas debido a contingencias climáticas. Estos pobladores rurales son pequeños productores asentados en minifundios, ubicados en el estrato de pobreza al no poder constituir unidades productivas rentables. Normalmente su situación de dominio de la tierra es precaria, lo cual los inhabilita al acceso del mercado de capitales. Los emprendimientos utilizan mano de obra familiar o, en ocasiones, venden su fuerza de trabajo a actividades extraprediales. Son pobladores de los parajes La Rinconada, Ñorquinco Sur, Blancura y Fofo Cahuel, del departamento Cushamen, en la meseta central del Chubut.

Esta área se caracteriza por las condiciones climáticas adversas, agravadas por la ocurrencia de diferentes procesos ambientales, tales como la desertificación y el sobrepastoreo, así como por las condiciones socio-económicas resultantes de tales procesos. Se encuentra a unos 600 msnm, posee un clima desértico patagónico caracterizado por las condiciones de aridez, fuertes y constantes vientos, bajas temperaturas invernales y nevadas y heladas periódicas. La lluvia promedio es de 178 mm anuales y los vientos predominantes son del cuadrante norte-oeste-sur, de fuerte intensidad y con polvo de arena y tierra en suspensión. Las temperaturas son altas en el día y bajas en la noche, con una importante amplitud térmica, tanto en verano como en invierno.

Desempeño
Se estima que utilizando adecuadamente los cerramientos antipérdida de accionamiento manual, con el aporte solar se cubre un 50% de la demanda para calefacción, un 70% de la necesaria para refrescamiento, el 60% de la requerida para cocción de alimentos y 90% del utilizado para secado de ropa y frutos.

Antes de que esta tecnología estuviera disponible los pobladores usaban energías no renovables y contaminantes, como el querosén para iluminación y la quema de grandes cantidades de leña para calefacción, cocción de alimentos y agua caliente para uso sanitario.

Las principales ventajas de la tecnología ofrecida son: aprovechamiento y optimización de los recursos naturales, utilización de energías limpias y renovables, respeto y mejora del hábitat humano dentro del concepto de un verdadero desarrollo sustentable.
Asimismo, es importante remarcar el hecho de la construcción en forma de ayuda mutua y esfuerzo propio, recreando la cultura del trabajo y consolidando el tejido social.

Costo
Dentro del programa de mejoramiento habitacional y condiciones productivas para pobladores rurales dispersos, en el mercado se compran los colectores solares, con termotanque de reserva de agua caliente, y se mandan a construir las cocinas solares parabólicas, los hornos solares y el molino eólico. El resto se elabora con mano de obra de los propios beneficiarios y albañiles capacitadores en el lugar de emplazamiento de la construcción. La vivienda tiene un costo similar al de una vivienda tipo FoNaVi, en cuya realización el estado provincial paga a una empresa, para una vivienda de 3 dormitorios y 70 m2, aproximadamente $ 72.500 (base obra pública, enero 2006). Cabe destacar que para la construcción se utiliza suelo cemento y adobe, elaborados con materiales del lugar, y para los pisos y revestimientos, piedra laja, también abundante en la zona. La tecnología ofrecida tiene muy poco mantenimiento, y está garantizada por el programa, ya que se cuenta con seguimiento y acompañamiento de equipo técnico.

La construcción de la vivienda se realiza en dos etapas. La primera de ellas se destina a la elaboración de ladrillos de suelo-cemento (medidas 11 x 15 x 30icm), que para una casa de 3 dormitorios totalizan unos 10.000. Para su elaboración se requieren 22 jornales de 5 beneficiarios, de 8 horas diarias de trabajo, considerando una producción diaria de 400 ladrillos. La segunda etapa es la construcción de la vivienda. El tiempo total estimado es de 90 días, contando un promedio de 5 beneficiarios, más un albañil capacitador, trabajando 50 horas semanales. Son necesarios 30 minutos por día para la apertura o cierre de registros para paso de aire, orientación de la cocina parabólica para su mejor aprovechamiento, abrir o cerrar el molino para colectar energía, etc.

Se requiere de varias capacitaciones fundamentalmente vinculadas a lo conceptual, tanto en forma grupal como individual, que abarcan desde el sistema de vida, el aporte de la naturaleza, el sol, viento, aire, su aprovechamiento, funcionamiento de la vivienda, ventajas comparativas, calidad de vida, etc., ya que como con toda energía alternativa, el desconocimiento es grande. La capacitación técnica específica es necesaria hasta que se la incorpore como algo propio.

Resultados esperados
Dadas sus características, permite mantener y mejorar el asentamiento físico de los pobladores rurales en su lugar de origen, en condiciones de hábitat y productividad sostenibles; constituye, además, un factor de arraigo de la población rural, ya que hace un uso racional de los recursos disponibles y aprovecha energías alternativas. De esta forma, contrarresta las consecuencias negativas del éxodo rural de los pobladores con su consecuente modificación de su identidad cultural.

Esta vivienda no produce efecto adverso alguno sobre el ambiente; al contrario, es tecnología limpia y sustentable que mejora el hábitat y la calidad de vida al posibilitar obtener calefacción, refrescamiento, cocción y secado de alimentos, obtención de agua caliente para uso sanitario, electricidad, etc., sin erogaciones económicas extras.

Permite, a su vez, recuperar hábitos culturales de la población, en relación con criterios que posibiliten el desarrollo de sus representaciones sobre lo que consideran hábitat rural saludable y sostenido.

Adaptación
Esta tecnología es totalmente flexible como para adaptarse a distintas situaciones, ya que cualquiera sea el porcentaje de los requerimientos energéticos que se obtienen de la naturaleza, es energía que se debería haber obtenido por tecnología tradicional con el costo y contaminación que ello significa. Cuando no hay sol los artefactos de cocción de alimentos y la obtención de agua caliente, parte de calefacción, etc. pueden reemplazarse por una cocina/estufa de alto rendimiento (CEAR) que se caracterizan por su excelente rendimiento en la combustión, el cual oscila entre un 84 y un 93%, con niveles mínimos de emanación de gases de combustión y un ahorro importante en el consumo de leña. Desde la investigación-acción, se están desarrollando variantes tecnológicas tales como colector solar de aire en techo, secadero solar de ropa, cocina y horno solar, muros colectores acumuladores de energía, tomando como base desarrollos de otras partes del mundo, con modificaciones para obtener mejores resultados. Como variante no tecnológica, pero sí de diseño, se está trabajando con invernáculos adosados a la vivienda.

Institución
El prototipo de esta vivienda rural fue proyectado por los Arqs. Edgardo Mele y Liliana de Benito, el Ing. Miguel Wilhuber y el maestro mayor de obra Raúl Piva. Es un producto del Programa de Mejoramiento del Hábitat y de las Condiciones Productivas para Pobladores Rurales Dispersos y de Pequeñas Comunidades del Chubut, que surge a partir de la firma de un convenio entre la Secretaría de Infraestructura, Planeamiento y Servicios Públicos, el Instituto Provincial de la Vivienda y Desarrollo Urbano, la Unidad Ejecutora Provincial, el Ministerio de la Familia y Promoción Social y el Ministerio de la Producción. El equipo interviniente en el programa está conformado por personal de las siguientes instituciones: IPVyDU, Ministerio de la Familia y Promoción Social, Centro de Tecnología Apropiada de la Patagonia, Facultad de Arquitectura (UNT), CORFO Esquel, Programa Social Agropecuario, Ministerio de Hacienda, Secretaría de Salud, Comuna Rural de Cushamen y el Centro Regional de Energía Eólica. La difusión se realiza a través de medios de comunicación y encuentros académicos.

Para mayor información contactar con:
www.chubut.gov.ar/uep/archives/015520.php?id=-1
Arq. Liliana de Benito
(lilianadebenito@yahoo.com)
Edgardo Mele
(edgardomele@gmail.com)







 





 










 


 

 

 

 

 


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